Realmente tu mente es un arma muy poderosa, pero como cualquier
herramienta, puede ser contraproducente en manos inexpertas, como por
ejemplo al buscar la culpa de todo en los demás.
Nunca te quejes
de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tú has hecho lo que
querías en tu vida. Acepta la responsabilidad de construirte a tí mismo y
el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre o
mujer surge de las cenizas de su error.
No te amargues de tu
propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás
jutificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para
comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
Aprende
de los audaces, de los fuertes, de los que usan la mente como un arma
poderosa, de quien no acepta situaciones adversas, de quien vivirá a
pesar de todo.
Manten la mente y el corazón fuertes, firmes,
indoblegables ante la adversidad, que ésta no sea un problema sino un
reto que te impulse a demostrarte que eres capaz de lograr grandes
cosas.
Que tu destino sea, pues, el que tú has forjado a temple y
no el que los demás quieran imponerte, pues sólo asi tendrás la
satisfacción plena de decirte ¡soy el dueño de mi vida!
Esfuerzate
cada día en aprender algo nuevo de temas que te sean de interés, o
simplemente, de los que desconoces bastante, esto te permitirá crecer en
diferentes áreas del pensamiento y el saber más te da la oportunidad de
discernir mejor, de decidir mejor, de tomar más grandes y firmes
decisiones, de crear más grandes y retadoras metas, para hacer de ti una
persona más valiosa, y muy pronto, te reíras de aquellos pobres
pensamientos que tenías en tan sólo un cercano pasado!.
Si la
mente es un arma muy poderosa... entonces úsala para crecer y ser
feliz... y no para crearte un infierno inútil en esta maravillosa vida!.
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