sábado, 17 de julio de 2010

RELIGIOSIDAD POPULAR


Cuando hablamos de “religiosidad popular” unimos dos palabras. La “religiosidad” equivale a la práctica y esmero en cumplir las obligaciones religiosas. Y la religión, como virtud, mueve a dar a Dios el culto debido. “Popular” es lo relativo al pueblo; lo que es peculiar de él o procede de él; es decir, lo que viene de la gente común.

Las personas más formadas en la fe pueden experimentar una cierta repulsa hacia esta forma de religión. Parecería, en principio, una realidad a superar, un modo insuficiente de vivir la entrega a Dios; la escucha y la obediencia, que son características de la fe.

Las grandes disyuntivas no siempre son aconsejables. Muchas veces no se trata de “o esto o lo otro”, sino de “esto y lo otro”. En la historia de la espiritualidad cristiana se constata que grandes movimientos de renovación han ido unidos a la promoción de la piedad del pueblo. Los benedictinos, por ejemplo, fomentaron la devoción a los santos, a los nombres de Jesús y de María, o las misas por los difuntos. Los franciscanos divulgaron la devoción a la pasión de Jesús, al “Via Crucis” o al Belén.

El Cardenal Pironio vinculaba religiosidad popular e inculturación. La religiosidad popular es “la manera en que el cristianismo se encarna en las diversas culturas y estados étnicos, y es vivido y se manifiesta en el pueblo”.

La gran tentación de la religiosidad popular es la superstición. Pero la superstición es una deriva indeseada de lo religioso. Una deriva menos anti-religiosa que el ateísmo o el indiferentismo. Aunque, naturalmente, una deriva que debe ser corregida. Pero no necesariamente la religiosidad popular ha de caer en la superstición.

El pueblo necesita expresar su fe, de forma intuitiva y simbólica, imaginativa y mística, festiva y comunitaria. Sin olvidar la necesidad de la penitencia y de la conversión.

Dios está lejos y a la vez está cerca. Algo de esto se percibe en la religiosidad popular. La Iglesia debe velar para purificar, fortalecer y elevar todas estas manifestaciones de fe (cf “Lumen gentium”, 13), atendiendo a la capacidad que este tipo de vivencia posee para mantener abierto el puente, o el paso, a la trascendencia.

No es bueno que decaiga la vida devocional. Máxime si las devociones no son sustituidas por nada. El itinerario habitual no es dejar los “primeros viernes” por la recitación diaria de la Liturgia de las Horas. No, el paso habitual ha sido abandonar los “primeros viernes” por la nada.

domingo, 11 de julio de 2010

AMOR DE VERANO

APENAS SIN DARME CUENTA
ESTE VERANO SE ALEJA
Y SE LLEVA EN SU MALETA
ILUSIONES Y PROMESAS.

OTRO AÑO QUE SE VAN
MIS PROMESAS E ILUSIONES
Y ENCIMA TAMBIEN ME QUEDO
DE NUEVO SIN VACACIONES.

CADA VERANO QUE EMPIEZA
A MI MISMO ME PROMETO
ESTE VERANO SERA
EL MEJOR Y EL MAS COMPLETO.

PERO SEGUN VAN PASANDO
LOS DIAS Y LAS SEMANAS
EMPIEZO YO A DARME CUENTA
QUE DE ESO NADA DE NADA.

ESE AMOR QUE EN EL VERANO
TODOS SUELEN ENCONTRAR
POR MAS QUE BUSCO, EN MI VIDA
NUNCA ACABA DE LLEGAR.

ESE CARIÑO SINCERO
QUE ME HAGA EMOCIONAR
ESE CORAZON DE FUEGO
QUE BUSCO ¿DONDE ESTARA?

ESA PERSONA QUE VIVA
Y POR MI MUERA A LA VEZ
ESA PERSONA QUERIDA
POR FIN CUANDO ENCONTRARE.

EL VERANO YA SE ACABA
Y YO NO HE ENCONTRADO NADA
SOLO ME QUEDA ESPERAR
UNA NUEVA TEMPORADA.

VOY A SEGUIR ESPERANDO
QUE APAREZCA ESA MUJER
TAN DIVINA Y TAN HERMOSA
QUE EN MIS SUEÑOS SUELO VER.

A VER SI EL AÑO QUE VIENE
ES EL AÑO DE MI SUERTE
Y APARECES POR MI VIDA
QUE TENGO GANAS DE VERTE.
NO, ES LA UNICA PALABRA
QUE PASEA POR MI MENTE
NO SE PUEDE, NO SE DEBE
NO SE SI SERA PRUDENTE

NO, NO TENGO GANAS NI FUERZA
ME VA HA ESTALLAR LA CABEZA
NO, YO NO QUIERO VER A NADIE
NO QUIERO ESCUCHAR PALABRAS

NO QUIERO QUE SEA DE DIA
NO QUIERO QUE EL SOL SE VAYA
YO NO QUIERO ESTAR CON GENTE
TAMPOCO QUIERO ESTAR SOLO

NO QUIERO TENER DINERO
TAMPOCO PEDIRLO TODO
YO NO QUIERO QUE ME QUIERAN
TAMPOCO QUE ME DETESTEN

YO NO QUIERO QUE ME HALAGUEN
TAMPOCO QUE ME DESPRECIEN
NO SE ME OCURRE OTRA COSA
MAS QUE LA PALABRA NO

NO RESISTO, NO COMPRENDO
NO LE ENCUENTRO EXPLICACIÓN.

jueves, 1 de julio de 2010

LA CONFIANZA

Es una maravillosa palabra
Que acerca, que anima,
Que indica que te aman,
Que produce en tu alma un calor misterioso
Que genera un volcán de palabras.

Lo contrario
Es como un fuego que te quema,
Que no deja nda,
Ni ánimo para el día,
Ni alegría,
Sólo desolación y el alma herida.

Cuando piensas y reflexionas
Quien confía en ti
O en quien tú confías,
Pocas palabras, pocas caras
Vienen a la mente,
Más bien casi ninguna
Por no decir nadie.

Cuando piensas y reflexionas
En el pleno significado
De la palabra,
Sólo pasan por la mente,
Interés, egoismo, amargura,
Manipulación e hipocresía,
Palabras viles y crueles
Rostros y miradas
Que traicionan
El alma.

Pareciera un erial,
Un desierto en mi alma,
Tú también me traicionas
Bajo un manto de bellas palabras,
Bajo una mirada cómplice
Con la desconfianza,
Ese secreto que,
Como una tumba
Debería permanecer
En el umbral de lo inaudible,
Salta a voces por encima
De la mirada suplicante,
De la confianza apuñalada,
Del sangrante corazón herido
Que en nada ni en nadie
Puede encontrar la calma.

En medio de mis lágrimas
Me atrevo a mirar al cielo,
Y descubro, en medio del miedo,
De la incertidumbre y el deseo,
Un rayo de luz
Que alumbra mi sendero.

Oh, sí, me olvidaba,
Sólo tú eres mi amigo,
Pero al menos puedo contar contigo.

Eres el único amigo,
Pero eres el amigo único,
El amante desconocido,
Tan pocas veces
Depositario de mi confianza,
Pero siempre dispuesto y tierno.

¿Cómo puedo pedir confianza
cuándo yo misma desconfío,
incluso de mi único amigo,
y hiero su ya corazón sangrante y herido
de verme tan desagradecido
ante su gran amor desinteresado y amigo?

Gracias, Jesús,
Porque a pesar de mis desvaríos,
Siempre estás conmigo.

"Poesia de María Dolores Ouro Agromartín".