miércoles, 9 de junio de 2010

NUNCA CEDAS

Cuando las cosas andan mal, como a veces sucede,
cuando el camino que recorres parece cuesta arriba,
cuando escasean los fondos y se suman las deudas,
y aunque quieras sonreír, sólo puedas suspirar,
cuando te acechan cuitas y penurias,
descansa si debes, pero nunca cedas.

Rara es la vida, con sus vueltas y revueltas,
y todos con el tiempo lo aprendemos;
más de un fracaso puede ser un triunfo
si uno persiste en vez de claudicar.

Persiste en tu tarea, aunque el andar sea lento,
tal vez triunfes con otro golpe más.

El éxito es fracaso puesto al revés,
la faz brillante de las nubes de la duda,
y nunca has de saber a qué distancia estás:
puede ser cerca cuando parece lejos;
sigue en la lucha cuando más te golpeen.

Y aunque todo luzca negro, nunca cedas.
¿Quién sabe lo que es triunfo, quién sabe lo que es fracasar?

LA PERSEVERANCIA

Cuando aconsejamos resistir, no es sólo una expresión de aliento para alguien que se encuentra en apuros, sino un buen consejo para alguien a quien le va bien en el mundo. Al guiar o animar a los demás, al mejorarnos a nosotros mismos, al consagrarnos de lleno a una causa más grande, la perseverancia es crucial para el éxito.

La perseverancia es un rasgo de carácter esencial para la progresión del ser humano. Muchas cosas buenas que se pueden hacer en este mundo se pierden en medio de titubeos, dudas, vacilaciones y falta de determinación.

La perseverancia también es esencial para quienes han optado por hacer el bien en el mundo actuando como tábanos. Sócrates, reconocido “Tábano” de la antigua Atenas, declaró con toda seriedad en su juicio que “mientras respire y tenga capacidad, no dejaré de practicar la filosofía, de exhortar y señalar a todos los que encuentre: Eres ateniense, ciudadano de la ciudad más grande, con la mayor reputación por su sabiduría y poder; ¿no te avergüenza, en tu avidez de poseer tanta riqueza, reputación y honores, no interesarte en la sabiduría ni la verdad, o el mejoramiento de tu alma?” Las insistentes exhortaciones de Sócrates irritaron a muchos atenienses, y fue condenado. Pero hay peores destinos, como Sócrates señaló; mientras que él sólo fue condenado a muerte, sus acusadores, con ese mismo acto, se condenaron a la maldad.

“Las carreras se ganan con tesón”, reza la moraleja de la conocida fábula de Esopo sobre la tortuga y la liebre. En su Vida de Sertorio, Plutarco cuenta que este gran soldado romano, mientras se desempeñaba como pretor en España en el primer siglo antes de Cristo, preparó una demostración para sus tropas con el mismo efecto, después de lo cual las interpeló de esta manera: “Como veis, soldados, la perseverancia surte mayor efecto que la violencia, y muchas cosas que no se pueden superar cuando están juntas ceden cuando se abordan una por una. La asiduidad y la perseverancia son irresistibles, y con el tiempo derrocan y destruyen a las mayores potestades, pues el tiempo es amigo y asistente de quienes usan su buen tino para aguardar su oportunidad, y enemigo destructivo para quienes avanzan a tientas y a locas”.

Como la mayoría de las virtudes, la persistencia y la perseverancia no pueden operar para el bien del mundo aisladas de la inteligencia práctica. Una persona que es sólo persistente puede ser un fastidio irritante, sin ningún efecto saludable. Pero en el contexto adecuado, usando el discernimiento y en justa combinación con otras virtudes, la perseverancia es un ingrediente esencial en el progreso humano.

¿Cómo alentamos a los niños a perseverar, a insistir en el esfuerzo de perfeccionarse a sí mismos, de mejorar la suerte propia y ajena? Apoyándolos en todo momento, siendo su guía y su aliento, y por medio del ejemplo.

domingo, 6 de junio de 2010

EL RENCOR


"El rencor es una emoción que nos come por dentro, nos hace menos humanos".

El rencor es un profundo resentimiento que se incuba como una enfermedad. El rencoroso se aferra a ese sentimiento de manera obstinada y obsesiva lo cual le provoca debilidad en su salud mental.

La persona que siente rencor suele "rumiar" sus rencores, aumentándolos generalmente con fantasías creadas por sus pensamientos que nada tienen que ver con la realidad.

Toda emoción negativa no sólo es perjudicial desde el punto de vista emocional, también repercute en nuestro organismo, en nuestra salud física. Cuando las personas tienen rencor o piensan en situaciones de venganza, tanto la presión arterial como el ritmo cardiaco se disparan al doble su actividad normal.

Lo que está claro es que quien alberga estos sentimientos con frecuencia, experimentando estos estados insanos, con el tiempo, no sólo sufrirá estrés sino que también podrá desembocar en algún daño cardiovascular.

Consejos:

Provocar en uno mismo las emociones opuestas, posibilita que se revierta ese malestar en el organismo. Si se piensa y se imagina que se perdona, los ritmos vuelven a normalizarse.

El rencor debe superarse necesariamente. Su superación permite que aflore la creatividad y la capacidad de hacer cosas.

Hay varias formas:

Lo primero es darse cuenta de que existe y que lo que sentimos es rencor.

Luego la principal y natural manera de superarlo es expresar el enojo a la persona que lo generó.

Otra forma es aprender a perdonar.

Muchas otras veces la única opción que nos queda es aceptar el daño. Está claro que todos alguna vez hemos sido dañados, pero no podemos odiar para siempre, no hay mal que cien años dure y cuerpo que lo resista.

sábado, 5 de junio de 2010

PRINCIPIO DEL VACIO

Usted tiene el hábito de juntar y guardar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando) podrá precisar de ellos.

Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo para no gastarlo, pues piensa en el futuro podrá hacer falta.

Usted tiene el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que uso hace muchos años y que ya no usa hace bastante tiempo. ..¿Y dentro suyo?... ¿Tiene usted el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc. No haga eso.

Es anti-prosperidad.

Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga. Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea. Mientras usted está material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades.

Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje dé lo que usted no usa más. La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarra su vida.

No son los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades.

Con esa postura, usted está enviando dos mensajes para su cerebro y para su vida:
1º... usted no confía en el mañana
2º... usted cree que lo nuevo y lo mejor NO son para usted, ya que se
alegra con guardar cosas viejas e inútiles.

Deshágase de lo viejo que no le sirve, lo que no usa, lo que perdió el color y el brillo y deje entrar lo nuevo en su casa... y dentro de si mismo...